El Chapo organizaba constantemente fiestas a las que acudían empleadas de la cárcel y reclusas

Según documentó el periodista británico Malcolm Beith, en su libro El último narco.




En su libro señala que, en un festejo navideño, llegó un camión a entregar 500 litros de vino, que sirvieron para amenizar una lujosa fiesta patrocinada por el capo, la cual incluyó langosta.

El abogado José Antonio Ortega Sánchez se entrevistó en el año 2000 con El Chapo Guzmán en el Centro Federal de Readaptación Social de Puente Grande, Jalisco.

La cadena de medios CNN tuvo acceso a una copia del testimonio en la que el capo declaró a José Antonio Sánchez. En éste se puede ver que cuando el jurista preguntó por qué la demora en atenderlo, el narcotraficante respondió: “Mire, tenía mi visita conyugal hoy. Luego fui al baño turco y luego tenía que tomar una siesta para poder saludarlo como usted se merece”.

El Chapo era el único recluso que no utilizaba esposas; contaba con un teléfono personal; pedía comida externa a la prisión; celebraba fiestas con alcohol, música y comida; y se le permitía trasladarse por las inmediaciones de la cárcel.

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