'Oye lindo, quisiera ser árbitra para tocarte el pito', 'Ie xic, si estàs malalt la meua clòtxina és medicina' (Oye chico, si estás enfermo mi clóchina es medicinal); 'Boniquet, es vore't passar i se'm fa la figa aigua' (Bonico, es verte pasar y se me hace 'la figa' agua); y 'Ie xicon, amb eixes pilotes em faria un bon putxero' (Chico, con esas pelotas me haría un buen puchero) son algunas de las frases que se pueden leer en diversos espacios de la vía pública.

La artista explica, según recoge el consistorio en sus redes sociales, que "el piropo es una calificación física y estética subjetiva que transforma el cuerpo receptor en una cosa ('bonita' en el mejor de los casos, pero en su mayoría cargada de contenido sexual)".

"SIN PERMISO Y SIN CONSENSO"

"Piropear -prosigue- es una acción ejercida sin permiso y sin consenso de contenido, que transforma a quien lo recibe en objeto de libre uso sobre el que se puede opinar lo que se quiera, cuando se quiera y como se quiera".

Se citan además, unos datos extraídos del Informe 'Inseguras en las Calles' de la ONG Plan Internacional, que reflejan que la primera vez que una mujer recibe un "piropo" es en su adolescencia (entre los 12 y los 14 años); que la primera vez que un hombre "piropea" es a los 15 años o que una de cada cuatro niñas ha experimentado el acoso callejero a los 12 años (se han sentido intimidadas por las palabras y acciones irrespetuosas de desconocidos en el espacio público).

Además, el 80% de las adolescentes y menores de 30 años afirman haber sufrido acoso verbal callejero, el cual el 90% de las mujeres a los 19 años ya lo han sufrido y el 33% de los casos anteriores se han producido en los propios centros educativos.

La campaña no ha pasado desapercibida ni en los medios de comunicación ni en las redes sociales, donde algunos vecinos de la localidad han mostrado su desacuerdo con la campaña calificándola de "de mal gusto".