En la localidad de Calpe, Alicante, se ha vivido un episodio que sus vecinos tardarán en olvidar. Se trata de una persecución por parte de varias patrullas de la Guardia Civil a un hombre que conducía una furgoneta azul y que se había tratado de escapar tras cometer una infracción de tráfico.

El aviso inicial lo dio la Policía Local, quien inició la persecución y solicitó ayuda para frenar al individuo. Después de realizar varias maniobras evasivas y provocar daños en otros vehículos, los agentes de la Guardia Civil acudieron a la carretera donde se encontraba y lograron arrinconarlo en una calle sin salida.

"¡Pon ahí un tronco!, ¡otro más, que puede subir!", se escucha en el vídeo grabado por un vecino. Se refiere al momento en el que el fugitivo se queda sin salida y dos patrullas colocan troncos en la carretera para evitar que se pueda escapar. Una vez se percata de que no tiene salida, el detenido se baja del vehículo y trata de salir corriendo.
En ese momento los agentes sacan sus armas y realizan varios disparos al aire, seis en total, algo que parece no intimidarle en absoluto. Los dos guardias son golpeados y tirados al suelo tras acercarse a él, mientras los vecinos gritan desde sus ventanas "Pégale un tiro".

Acto seguido el hombre logra volver a subirse a la furgoneta y continuar su fuga. "¿Ves cómo había que poner más troncos?", comenta uno de los vecinos mientras se escapa. Pocos minutos después, el fugitivo fue interceptado y detenido. Se trata de un joven de 20 años acusado de atentado a agente de la autoridad, resistencia y un delito contra la seguridad vial. Pesa 120 kilos y le constan múltiples antecedentes por violencia en el ámbito familiar.

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