Durante el juicio del entrenador de gimnasia y conserje de Betxí (Castellón) por un presunto delito abusos sexuales a menores, tres de las víctimas han manifestado las vejaciones e insultos que este les profería, así como, a puerta cerrada, han declarado que los masajes que les daba eran "de contenido sexual".

En la primera sesión, llevada a cabo este martes, la fiscalía pide una pena de prisión de 28 años por tres delitos de abuso sexual continuado y dos delitos de abuso sexual. Por su parte, la acusación particular pide 25 años de prisión para el acusado, que este martes solo ha accedido a contestar a las preguntas del Ministerio Fiscal y de su defensa, aunque su letrado no ha formulado ninguna pregunta.

Ahora bien, su abogado ha pedido el archivo por prescripción de dos de los delitos de los que se le acusa, así como la incorporación de un informe en que, según el letrado, se constata que su representado tenía una hernia inguinal que "podía ser el 'bulto' que las menores pudieron malinterpretar".

Según el escrito de acusación, el presunto abusador siguió "un plan preconcebido". Además, "se valió de su prestigio profesional y, animado por su propósito de satisfacer su instinto sexual, violentó la libertad y la indemnidad sexual de cinco menores" de entre 6 y 14 años. Y es que este las habría amedrentado y coaccionado tras ganarse su confianza, y debido a su estrecha relación, que generaba en algún caso dependencia afectiva, las llevaba a sala de masaje o entrenamientos y colocaba el pie de las menores en sus genitales.

Durante la sesión, el acusado ha explicado que tenía llaves de las instalaciones deportivas porque es conserje desde hace 35 años y ha indicado que acudió en una ocasión con una menor fuera del horario de entrenamientos a hacerle un masaje porque se había lesionado, así como que en ocasiones utilizaba una habitación con calefacción para los entrenamientos en los días de frío.

Tras el procesado han declarado tres de las víctimas a puerta cerrada para preservar su intimidad y, debido a lo dilatado de los testimonios, las demás víctimas y los testigos previstos para esta primera sesión lo harán en la de este miércoles.

Por su lado, las perjudicadas han relatado que los masajes que el acusado hacía a las niñas "no tenían nada de actividad fisioterapéutica sino que eran de contenido sexual". Y cada una "ha relatado que eran presas de sensación de confusión, miedo y angustia por no saber cómo salir de esta situación", tal y como cuenta la abogada de la acusación particular, Eva Marín. La letrada, además, ha asegurado que las jóvenes "tienen claro que han sido víctimas de vejaciones, insultos, malos tratos y de un comportamiento que se trataba de mantener dentro del club porque 'lo que sucede en el club se queda en el club'".

La acusación considera que las víctimas fueron víctimas también de vejaciones ya que "ha quedado claro que era un tipo agresivo, que las humillaba, las insultaba y tenía carácter violento dirigido hacia ellas, algo que está integrado en el miedo que quería procurarse y que para ello las insultaba, les lanzaba objetos, como por ejemplo una silla".

Las sesiones se reanudarán con la declaración de dos víctimas más y de varios testigos, y continuarán este viernes y el próximo martes. Por el momento, el acusado está en libertad provisional desde el pasado mes de mayo por "las dificultades" que supone la pandemia por coronavirus "para su enjuiciamiento", y después de unos dos años en prisión preventiva

 

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