Donald Trump ya no supone un riesgo de transmisión de COVID-19, dijo su médico a última hora del sábado, lo que permitirá que el presidente de Estados Unidos deje atrás el coronavirus y vuelva de lleno a la batalla electoral.
Trump, a la zaga de su contrincante demócrata Joe Biden en las encuestas, se dirigió a sus partidarios desde el balcón de la Casa Blanca el sábado por la tarde. En su intervención, instó a cientos de partidarios —en su mayoría negros y latinos— a acudir a las urnas para ganar las elecciones del 3 de noviembre.
Su médico Sean Conley dijo después en un comunicado que Trump se había sometido a una prueba el sábado que demostraba que ya no era “un riesgo de transmisión para otros”, y que ya no había pruebas “de replicación activa del virus”.

La Casa Blanca no hizo ningún comentario inmediato sobre si la declaración de Conley significaba que Trump había dado negativo por coronavirus.

Trump reveló por primera vez que había dado positivo el 2 de octubre, y pasó tres días en el hospital. La Casa Blanca no ha revelado cuándo fue la última vez que Trump dio negativo.

Trump está ansioso por volver a la campaña después de una ausencia de más de una semana. El lunes tiene previsto viajar a Florida —un estado clave en los comicios—, tras lo cual ofrecerá mítines en Pensilvania y Iowa el martes y el miércoles, respectivamente.

“Me siento genial”, dijo a los asistentes.

La enfermedad superada por el presidente ha infectado a casi 7,7 millones de personas en Estados Unidos y ha matado a más de 213.000. Su administración ha sido criticada por su gestión de la crisis y por su postura laxa respecto al uso de mascarillas y distanciamiento social en la Casa Blanca. Al menos 11 miembros del equipo de Trump han dado positivo por coronavirus.

Con voz firme y sin la aspereza que se había apreciado en las últimas entrevistas, Trump dio un discurso de campaña más corto de lo habitual.

El mandatario atacó a los demócratas por plantear una agenda “socialista” o incluso “comunista”, y alabó su propio historial por la lucha contra la delincuencia y por el impulso de la economía de Estados Unidos, mientras sus partidarios, ondeando la bandera nacional, aplaudían y gritaban: “Te queremos”.

Los demócratas y algunos comentaristas criticaron el evento del sábado por la posible exposición de estos partidarios al virus y por usar un edificio federal como plataforma electoral.

Al preguntársele sobre ello en New Castle (Delaware), Biden dijo que esperaba que el presidente y sus partidarios tomaran precauciones.

“Deberían mantener el distanciamiento social y llevar mascarillas”, dijo. “Es lo responsable.”

Trump, que estuvo solo en el evento, no llevó mascarilla al hablar. Entre el público, la mayoría llevaba mascarillas pero no siguió las pautas de distanciamiento social.

Trump repitió los llamamientos para que los estados reabran sus economías, a pesar de que los nuevos casos alcanzaron un máximo de dos meses el viernes. Un análisis de Reuters mostró que se registraron más de 58.000 infecciones en las últimas 24 horas y que las hospitalizaciones en el Medio Oeste alcanzaron un récord por quinto día consecutivo.

Los sondeos de opinión muestran que Biden tiene una ventaja sustancial a nivel nacional, aunque su margen es menor en algunos de los estados que pueden decidir el resultado de las elecciones.

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