Según los datos del Ministerio de Sanidad, la incidencia del Covid-19 en las actividades culturales es marginal, habiéndose producido tan solo un 0,01% de los brotes en espacios culturales

 

La nula incidencia del Covid-19 en los cines, según los datos de Sanidad, ha demostrado la seguridad de las salas gracias, principalmente, a dos puntos. Por un lado, la propia naturaleza de la actividad de ir a un cine supone de por si una baja interacción social ya que es una actividad que se realiza mayoritariamente con personas convivientes sin entablar necesariamente relación con otros individuos. Además, es una actividad que se realiza en silencio, limitando la emisión de aerosoles. Por otro lado, la implantación de un estricto protocolo de seguridad con medidas ya conocidas como la obligatoriedad del uso de la mascarilla, salvo en los momentos puntuales de ingesta de alimentos, la separación de los espectadores, dispensadores de gel hidroalcohólico a disposición del público y los trabajadores y el incremento de la frecuencia de limpieza entre otros.

Junto a estas medidas, los óptimos sistemas de ventilación y renovación de aire de las salas de cine han jugado un papel fundamental a la hora de minimizar el riesgo.


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