El Departamento de Justicia de Estados Unidos y 11 estados presentaron una demanda antimonopolio contra Google de Alphabet Inc., al que acusan de usar su poder de mercado para defenderse de sus rivales.
La demanda es el mayor caso antimonopolio en una generación, comparable a la presentada contra Microsoft Corp en 1998 y al caso de 1974 contra AT&T que llevó a la ruptura del sistema de telecomunicaciones Bell.

Google, cuyo motor de búsqueda es tan omnipresente que su nombre se ha convertido en un verbo, no respondió inmediatamente a una solicitud de comentario. La compañía tuvo ingresos de 162.000 millones de dólares en 2019, más que el Producto Interno Bruto de Hungría.

El senador republicano Josh Hawley, un crítico acérrimo de Google, acusó a la compañía de mantener el poder por “medios ilegales” y llamó a la demanda “el caso antimonopolio más importante de una generación”.

A la demanda contra Microsoft se le atribuyó el haber abierto el camino para el crecimiento explosivo de Internet, ya que el escrutinio antimonopolio impidió que la empresa intentara frenar a sus competidores.

La demanda federal del martes marca un raro momento de acuerdo entre el gobierno de Donald Trump y los demócratas progresistas. La senadora estadounidense Elizabeth Warren tuiteó el 10 de septiembre, usando la etiqueta #BreakUpBigTech, que quería “una acción rápida y agresiva”.

A días de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, el momento de la presentación de la demanda podría verse como un gesto político, ya que cumple una promesa hecha por el presidente Donald Trump a sus partidarios de pedir cuentas a ciertas empresas por presuntamente sofocar las voces conservadoras.

Google dijo que la demanda contra la compañía tiene “fallas profundas” y que a los usuarios les resultaría más difícil acceder a herramientas de búsqueda superiores y teléfonos inteligentes asequibles si el gobierno gana su caso.

“La ley antimonopolio estadounidense está diseñada para promover la innovación y ayudar a los consumidores, no inclinar el campo de juego a favor de competidores en particular o dificultar que las personas obtengan los servicios que desean”, dijo el vicepresidente senior de Google, Kent Walker.

Los mercados dudan de que los legisladores de Washington se unan y tomen medidas, según Neil Campling, jefe de investigación de medios tecnológicos y telecomunicaciones de Mirabaud Securities en Londres.

“Es como cerrar la puerta del establo después de que el caballo ya se escapó. Google ya tiene la posición de monopolio, ha invertido miles de millones en infraestructura, inteligencia artificial, tecnologías, software, ingeniería y talento. No se puede simplemente desandar una década de progreso significativo”.

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