Para completar la primera mitad de la 75 Vuelta a España, todos los supervivientes del pelotón han apostado por tomarse un día de asueto en el viaje entre la burgalesa Castrillo del Val y la palentina Aguilar de Campoo.

Las ocho etapas previas han supuesto un duro castigo para las piernas de todos los participantes, tanto por el ritmo impuesto como por las adversas condiciones meteorológicas. Las de los aspirantes a hacerse con la 'roja' en Madrid el próximo 8 de noviembre, pero también las de todos aquellos les toca trabajar en favor de sus líderes y las de los aventureros habituales.

De estos últimos, los nombres que han aparecido con asiduidad en las jornadas anteriores, como Ángel Madrazo, Tim Wellens, Guillaume Martin o Willen Smit, entre otros muchos, en este día han decidido pasar de aventuras y someterse a la dictadura de lo que marcase el pelotón.

Solamente el español Aritz Bagüés (Caja Rural) y el colombiano Juan Felipe Osorio (Burgos BH), componentes de los dos equipos invitados por Unipublic a la carrera, han sido los que han decidido rodar solos sin la compañía de otros ciclistas.

Todos sabían que incluso el equipo del líder, el Ineos Grenadiers de Richard Carapaz, iba a poder tomarse este día un respiro en su labor de marcar el paso ante lo que tienen por delante durante este fin de semana con una doble jornada muy dura por carreteras asturianas y algunos de sus principales colosos.

Aunque en la carrera española hay pocos velocistas, el recorrido y las oportunidades que les concede la Vuelta son más bien escasas, les invita poco a animarse a hacerse un hueco en el ocho de sus formaciones, dos de ellos están catalogados entre los mejores del mundo en el momento de hacer alcanzar la bicicleta velocidades por encima de los 80 kilómetros por hora.

Por encima del resto, el irlandés Sam Bennett (Deceuninck Quick Step) y el alemán Pascal Ackermann (Bora Hasgrohe) eran los que centraban todas las miradas y con ellos los colores de sus respectivos equipos han sido los que más tiempo han lucido por las primeras posiciones para controlar que la escapada no se desmadrase.

Hasta el director técnico de la Vuelta, Fernando Escartín, les hizo un guiño a la hora de proponer un promedio intermedio de 41 kilómetros por hora realmente bajo para una jornada sin ninguna dificultad montañosa. A priori todo parecía indicar que podrían llegar con adelanto hasta la ciudad de las galletas, pero hasta en eso respetaron lo propuesto por los organizadores y el adelante no fue excesivo.

De hecho ni siquiera el viento quiso aparecer en una jornada en la que todos, líderes y gregarios, querían que nadie se autoinvitase a la fiesta.

El balance de estos primeros nueve días en la lucha por la clasificación general ha dejado a dos únicos ciclistas que han vestido la 'roja'. Los cinco primeros días el esloveno Primoz Roglic (Jumbo Visma), que hoy celebraba su 31 cumpleaños, en una continuación de su triunfo en la anterior edición, y los cuatro siguientes el ecuatoriano Richard Caparaz.

Roglic, con dos triunfos de etapa, y Carapaz, todavía sin premio parcial pero con su ataque furibundo camino de Formigal, han demostrado ser los más fuertes de la Vuelta. A ellos se han unido, aunque sin hacerse notar tanto pero a menos de un minuto del liderato, el irlandés Dan Martin (Israel) y el británico Hugh Carthy (Education First). El español Enric Mas (Movistar) a casi dos minutos todavía sigue cerca, pero el resto están ya a más de tres minutos.

En cuanto a los triunfos parciales, Roglic ha sido el mejor en dos de las llegadas en alto y Sam Bennett en las dos llegadas para velocistas, aunque en la segunda lo han descalificado y el ganador ha sido Ackermann. El resto de triunfos han sido para los españoles Marc Soler (Movistar) y Ion Izagirre (Astana), Dan Martin, el belga Tim Wellens (Lotto Soudal) y el canadiense Michael Woods (Education First).

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