Un equipo internacional de científicos ha detectado en las nubes de Venus trazas de una molécula poco común, la fosfina, indicativa de la potencial presencia de vida en el planeta. Y es que en la Tierra, este gas es producido por microbios que habitan en entornos libres de oxígeno.

Los astrónomos han especulado durante décadas con la posible existencia de estos microorganismos en las nubes altas de Venus,los cuales flotarían libres de la superficie abrasadora pero que necesitarían de una muy alta tolerancia a la acidez. La nueva investigación, publicada hoy en la revista Nature Astronomy , podría apuntar a tal vida “aérea” extraterrestre.
El equipo, que incluye a investigadores de Reino Unido, Estados Unidos y Japón, estimó a partir de las marcas obtenidas en los espectros que la fosfina existe en las nubes de Venus en una concentración muy pequeña, sólo una veintena de moléculas por cada mil millones. A partir de aquí, realizaron cálculos para ver si estas cantidades podían provenir de procesos naturales no biológicos en el planeta. Algunas posibles explicaciones para su presencia incluían rayos, volcanes o minúsculos meteoritos, pero ninguna de estas fuentes podría generar la cantidad suficiente.

“Si ningún proceso químico conocido puede explicar la fosfina en la atmósfera superior de Venus, entonces debe producirse mediante un proceso que antes no se consideraba plausible para las condiciones de Venus. Esto podría ser fotoquímica o geoquímica desconocidas, o posiblemente vida”, explican los autores en el artículo.

Para la producción de este gas, compuesto por tres átomos de hidrógeno y un átomo de fósforo, las bacterias de nuestro planeta toman fosfato de minerales o de material biológico a los que añaden el hidrógeno. Probablemente, cualquier organismo de Venus sería muy diferente a sus primos terrestres, pero también podrían ser la fuente de la fosfina detectada en la atmósfera.
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