Los ciudadanos suizos acuden a las urnas este domingo, 27 de septiembre, para decidir si ponen fin o no a la libre circulación de personas entre ese país y la Unión Europea (UE), precisamente en el año en que este derecho fue temporalmente suspendido entre marzo y junio por la pandemia de Covid-19.

La iniciativa es apoyada por la conservadora Unión Democrática del Centro (UDC), el partido más votado en las elecciones de 2019 (pero sin mayoría parlamentaria), que pide el fin en 2021 de los acuerdos que desde 2002 permiten a los ciudadanos de la Unión Europea vivir y trabajar en Suiza (y viceversa).

 


Los conservadores sostienen que la libre circulación ha perjudicado a los trabajadores nacionales, especialmente de mayor edad, en favor de inmigrantes jóvenes procedentes de la Unión Europea.

El resto de partidos, que representan unos dos tercios de las Cámaras suizas, rechazan esta iniciativa y recomiendan el «no» en el referéndum, al entender que el fin de los acuerdos con la UE podría aumentar las barreras comerciales, económicas y de transportes con el principal socio para el país centroeuropeo.

Otra cuestión que será consultada en referéndum este domingo será una reforma de las leyes de caza que reduciría la protección de los lobos, en un momento en el que han aumentado los ataques de estos predadores a animales domésticos.

Los suizos también votan sobre la adquisición de aviones caza para las Fuerzas Aéreas nacionales por valor de 5.500 millones de euros, la introducción de un permiso de paternidad de dos semanas para los hombres, y el aumento o no de las deducciones fiscales por derivadas del cuidado de los hijos.

Algunas de estas consultas, entre ellas la que decidirá la relación entre Suiza y la UE, debían haberse celebrado el pasado 17 de mayo, pero la jornada de votaciones tuvo que posponerse en aquella ocasión debido a la pandemia de Covid-19.

Era la primera vez desde 1951 que se suspendía en Suiza una jornada de consultas plebiscitarias, que el país celebra con periodicidad trimestral y suelen tener baja participación, de en torno al 30 %.

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