L'Espai, que es como el equipo y pacientes han bautizado la sala, ahonda en la humanización y evolución de paradigma en la atención a estos jóvenes, informan fuentes sanitarias.
La sala es un espacio amable, alejado estéticamente del ambiente hospitalario, decorado con motivos juveniles, y con iluminación y música de intensidad regulables. Está concebida como alternativa a otras medidas de intervención y su uso está limitado a situaciones difíciles muy concretas o a crisis de agitación.

Está indicado para momentos en que la persona no ha alcanzado un nivel de agitación máxima que compromete su entendimiento o desaconseja que acceda a este espacio, ha explicado el supervisor de Enfermería de la sección Infantojuvenil de Salud Mental de La Fe, Nacho Tarazona.


Cada paciente entra y permanece en L'Espai siempre con personal sanitario y se le da a elegir, a través de un plan individualizado de cuidados, aquello que mejor puede ayudarle a calmarse, dónde se quiere sentar, su música, más o menos luz, aquello que puede ayudarle a retomar el control y a bajar el nivel de inquietud o ansiedad.

L'Espai lleva en funcionamiento medio año y se enmarca en una estrategia más amplia de humanización que contempla, entre otras, medidas como la flexibilización de las normativas que deben cumplir los jóvenes o la ampliación de las actividades grupales.

Los resultados preliminares de este plan integral son "alentadores", en palabras de Tarazona.

Los chicos atendidos en la Unidad de Salud Mental de La Fe, como ha explica su psiquiatra, María Barberá, tienen entre 15 y 17 años, salvo excepciones, y llegan derivados desde los centros de Salud Mental de la provincia de Valencia o desde los servicios de Urgencias de todos los hospitales.

Los ingresos siempre se deben a cuadros agudos que no se pueden manejar ni en casa ni a nivel ambulatorio.

Durante la pandemia, el perfil de paciente no ha variado, aunque sí lo ha hecho, en cambio, el ritmo de llegada. En el confinamiento estricto, la Unidad experimentó un descenso de ingresos, que ya se han normalizado.

Además, la crisis sanitaria ha obligado a pacientes, familias y profesionales a adoptar las preceptivas medidas de seguridad e higiene.
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