Israel registró este jueves un nuevo máximo de contagios diarios y superó por primera vez la barrera de los 4.000 tras cuatro días consecutivos de récords de casos y coincidiendo con la decisión de aplicar un nuevo cierre total, pendiente de la aprobación del Gobierno este domingo.

Fueron 4.038 los casos computados el jueves por el ministerio de Sanidad, 87 más que el miércoles, en una semana en la que el país aumentó también significativamente la cantidad de pruebas realizadas cada día.
Ante esta situación, el gabinete de coronavirus mantuvo anoche una extensa reunión y aprobó, cerca de la medianoche, un nuevo cierre total para frenar la propagación del virus. El plan formulado, que debe aún ser ratificado, prevé tres etapas, comenzando por un estricto confinamiento de dos semanas en el que los ciudadanos solo podrán alejarse 500 metros de su domicilio; apenas permanecerán abiertos los comercios esenciales, y cerrarán casi todas las escuelas.

Esta primera etapa, en la que además el rezo se limita a espacios abiertos, coincide con la festividad judía de Rosh Hashaná (año nuevo judío) y la jornada de Yom Kipur (día del perdón), durante los que se deberán evitar las reuniones familiares típicas de estas fechas. La segunda etapa será más flexible y se permitirán reuniones de hasta 20 personas al aire libre y 10 en espacios cerrados.

Algunas personas podrán volver a sus puestos de trabajo, aunque seguirá estando prohibido el movimiento entre ciudades y las escuelas aún no tendrán permiso para reabrir. En una tercera fase, cuya aplicación dependerá de la evolución de los contagios, entraría en vigor el plan del coordinador para la pandemia, Roni Gamzu, que abordaría la situación de cada ciudad por separado, otorgando mayor autonomía a las autoridades locales.

“Debemos tomar una decisión con suficiente anticipación para que todos podamos organizarnos para los festivos, para Yom Kipur y, por supuesto, para Rosh Hashaná. Creo que se encontrará una solución que frene la morbilidad y nos permita salir de las restricciones de forma gradual y responsable”, dijo el propio jueves el primer ministro, Benjamín Netanyahu, criticado por lo que muchos califican como una gestión irresponsable de la pandemia.

La segunda oleada de coronavirus, que se encuentra en su punto más acusado hasta el momento, ha elevado el total de casos a casi 150.000 en un país de unos nueve millones de habitantes, casi 34.000 de ellos aún activos y 489 en estado grave. Hasta ahora, han muerto 1.077 personas por la enfermedad
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