La venta de estas tiendas, liderada desde que saliera al mercado el pasado mes de marzo por la consultora CBRE, se ha realizado bajo la fórmula sale-leaseback (compra por arrendamiento posterior), por lo que la operación no afectará al funcionamiento de los supermercados, que continuará gestionando Mercadona como hasta ahora.
Los ingresos derivados de la venta de supermercados permitirán a Mercadona abordar con una mayor agilidad el proceso de transformación en la que se encuentra inmersa y que prevé culminar en 2023. Una vez acabado, la compañía habrá realizado un esfuerzo inversor total de 12.000 millones de euros, de los cuales está previsto invertir 1.800 millones de euros este año para contribuir también de esta forma a acelerar la activación de la actividad económica en España y en Portugal.
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