Alain Cocq, un ciudadano francés de 57 años, dejará de comer, de beber y de tratarse desde este viernes y documentará su final en directo a través de Facebook a partir del sábado.

Cocq padece una enfermedad incurable desde hace 34 años que lo mantiene postrado en su cama desde hace dos. Con su muerte quiere denunciar el hecho de que en Francia no es legal la eutanasia.

«Su deseo de solicitar ayuda activa para morir no está permitido actualmente por las leyes de nuestro país», le contestó el presidente, respaldado por la ley francesa Claeys-Leonetti, que autoriza la sedación profunda solo para los enfermos terminales.

«Desde esta noche dejará de alimentarse, de hidratarse y el tratamiento que le mantiene vivo y puede llegar a tardar tres semanas en morir, imaginad lo terrible que es morir de esta manera», lamentó.

«Desde hace 20 años se han hecho sondeos y el 85 % de los franceses están de acuerdo con la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido, de la izquierda a la extrema derecha, en concreto, un 95 % del electorado de Marine Le Pen», recordó.
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