El padre biológico del niño de 2 años y medio que falleció hace justo dos años golpeado y estrangulado en Elche (Alicante) a manos, presuntamente, del padrastro ha defendido que se aplique la prisión permanente revisable debido a que el pequeño "no se pudo defender".

Así lo ha explicado a los periodistas su abogado, Marcos García-Montes, justo antes de comenzar la selección del jurado popular que enjuiciará los hechos durante cinco sesiones en la sede de Elche de la Audiencia Provincial de Alicante.

El padre del pequeño Aarón, Félix G.M., ha instado a las puertas del juzgado "que se haga Justicia" mediante "la aplicación de la prisión permanente revisable".

García-Montes, su letrado, ha relatado que la prisión permanente revisable está justificada porque se dan dos tipos de agravantes: el de alevosía pura y el de indefensión del niño.

"No se pudo defender el menor", ha recalcado el abogado, quien ha señalado su "extrañeza" por que el fiscal no coincida en la petición de esta condena y se limite a 28 años de cárcel (25 por asesinato y 3 por malos tratos habituales) para cada uno de los dos acusados.

El padre biológico ha aprovechado su presencia ante varios periodistas para dar "las gracias" al colectivo de taxistas y de VTC de Madrid, donde reside, porque han hecho una colecta para sufragar económicamente su estancia en Elche durante la semana que está previsto que dure el juicio. "Si no, no habría podido venir", ha asegurado.

Además del padre, otra de las acusaciones la ejerce la abuela paterna, que también pide la prisión permanente revisable.

La jornada de hoy en la Sección Séptima de la Audiencia Provincial alicantina está en principio dedicada a la selección del jurado popular, y los dos acusados, en prisión provisional desde los hechos, han llegado a bordo de un furgón y de un vehículo de la Guardia Civil.

Se trata de la madre biológica del menor, Cristina J.M., y la pareja sentimental de ésta, José Antonio P.V., ambos españoles de 29 y 27 años, para los que el fiscal pide 28 años de prisión por unos hechos ocurridos el 13 de septiembre de 2018 en el domicilio familiar de la calle Manuel Ruiz Magro de la ciudad ilicitana.

En un momento dado de la mañana el pequeño Aarón tuvo un comportamiento que debió resultar a los acusados "tan molesto que no encontraron mejor forma de corregirlo que propinarle golpes", según el escrito del fiscal.

Ya fuera "conjuntamente" o solo el padrastro pero "con conocimiento y consentimiento" de la madre biológica, el ministerio público sostiene que los acusados "agarraron con gran violencia al menor de dos años y, al tiempo que le gritaban, le dieron golpes, bofetadas y puñetazos que impactaban con fuerza contra su cuerpo".

Además, lo sujetaron con fuerza para "estamparlo contra la pared" lo que provocó en el niño de dos años y medio un extenso hematoma y otras heridas de diversa consideración, aunque la causa de la muerte no fueron estas heridas sino el posterior estrangulamiento.

"Sumidos los acusados en la violencia de la paliza, le agarraron del cuello, oprimiéndolo con tal fuerza que provocaron la asfixia del niño, impidiéndole respirar hasta que se desvaneció por la falta de oxígeno", según la calificación.

El fiscal relata en su acusación que, solo cuando el menor pasó a estar inconsciente, la pareja comenzó a "comprender la gravedad de los actos que acababan de ejecutar y, atemorizados, se apresuraron a trasladar al niño al hospital", donde falleció cuatro días después en la UCI pediátrica del Hospital General de Alicante por las consecuencias del estrangulamiento.

Aparte de las lesiones sufridas ese día 13, los forenses descubrieron que el menor tenía marcas de heridas anteriores en distintas partes de la cabeza, así como rastros de contusiones en las costillas, columna, pulmones y otras partes del cuerpo, todas ellas, según el fiscal, resultado de los malos tratos continuos que el joven Aarón padeció durante el tiempo que vivió con la pareja.

Junto a la pena de cárcel, la fiscalía pide que indemnicen conjuntamente a los herederos del pequeño en la cantidad de 75.000 euros, y pide que la acusada concurra como desheredada.

La acusación particular señala en su escrito de acusación, al que también ha tenido acceso EFE, que durante la instrucción los acusados acabaron reconociendo lo sucedido con el argumento de que era "su manera de educar al niño" y que "le pegaban para corregirle".

Aunque en un principio el tribunal ha decidido que el juicio se desarrolle a puerta cerrada, la acusación del padre ha manifestado a Efe que solicitará a lo largo de hoy que la vista sea en audiencia pública.
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