El grupo presidido por Marta Álvarez logró su mayor beneficio de los últimos nueve años en el ejercicio fiscal del año pasado, finalizado el 29 de febrero, y continúa también disminuyendo su elevada deuda. En concreto, esta descendió en 638 millones de euros, hasta los 2.729 millones. En esta reducción ha sido clave este año la venta de su división de informática al grupo francés GFI por al menos 350 millones. Las ventas de la compañía también crecieron un 1,2% con respecto a 2018, hasta los 15.260 millones.
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