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Disparan a 5 policías en las protestas de EEUU tras movilizar Trump al ejército



Al menos cinco policías de Estados Unidos fueron alcanzados por disparos durante las violentas protestas por la muerte de un hombre negro bajo custodia policial, horas después de que el presidente Donald Trump declarara que desplegará el ejército para frenar la propagación de los enfrentamientos.
Trump aumentó las tensiones al posar ante los medios delante de una iglesia con una Biblia en la mano, después de que agentes de la ley dispararan balas de goma y gas lacrimógeno para desalojar a los manifestantes y permitir que el presidente pudiera llegar caminando a la iglesia tras ofrecer un discurso en el Jardín de Rosas de la Casa Blanca.

Los manifestantes incendiaron un centro comercial en Los Ángeles, saquearon tiendas en la ciudad de Nueva York y se enfrentaron a la policía en St. Louis (Missouri), donde cuatro oficiales fueron llevados al hospital con heridas sin gravedad. Un quinto agente fue disparado durante las protestas en la zona de Las Vegas Strip, según dijo la polícia a la agencia de noticias AP.

“Los agentes de seguridad siguen recibiendo disparos en el centro de la ciudad y compartiremos más información cuando esté disponible”, dijo la policía de St. Louis en Twitter.

Trump ha condenado el asesinato de George Floyd, un afroamericano de 46 años de edad que murió después de que un policía blanco le inmovilizara el cuello con su rodilla durante casi nueve minutos en Minneapolis el 25 de mayo, y ha prometido justicia. Sin embargo, dijo que las protestas legítimas no pueden ser ahogadas por una “turba furiosa”.

“Los alcaldes y gobernadores deben poner en las calles una presencia policial abrumadora hasta que se sofoque la violencia”, dijo Trump.

“Si una ciudad o estado se niega a tomar las medidas necesarias para defender la vida y la propiedad de sus residentes, entonces desplegaré al Ejército de Estados Unidos y resolveré rápidamente el problema por ellos”, añadió.

Después de estas declaraciones, Trump caminó desde la Casa Blanca a través de un área que había sido despejada hasta la cercana Iglesia Episcopal de St. John, donde tomó una Biblia en la mano mientras posaba ante los fotógrafos con su hija Ivanka, y con el fiscal general de Estados Unidos, William Barr.