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Las colas del hambre


 Largas colas de personas ahora sin recursos se formaban en el barrio de Aluche, en Madrid, el sábado, esperando para recoger bolsas de primera necesidad, volcados de forma abrupta en la dependencia de un banco de alimentos por culpa de la pandemia.
Una asociación de vecinos empezó a organizar un banco de alimentos, con voluntarios repartiendo comida y otros artículos de primera necesidad. Unas 800 familias recibieron ayuda este fin de semana, según la Asociación Vecinal de Aluche.

“Mi hijo tiene discapacidad y llevo dos meses y medio sin trabajo. Económicamente estamos fatal”, dijo Yliana, una trabajadora del hogar que vino a vivir a España desde Rumanía.

Rafael Pae, que llegó a España a principios de este año desde Venezuela y ha estado luchando durante mucho tiempo contra la crisis económica, no ha podido trabajar.

“Cuando llegué, a una semana se desarrolló la pandemia. No he podido trabajar”, dijo a Reuters.

España ha sido golpeada por uno de los peores brotes de COVID-19, con 230.698 casos confirmados y 27.563 muertes. Sus esfuerzos para frenar la propagación llevaron a la economía a un punto muerto y enviaron la tasa de paro a niveles muy altos en marzo y abril, llevando a 5,2 millones de personas a depender de las prestaciones por desempleo.

En La Mina, una de las zonas más pobres de Barcelona, muchas familias viven de la venta de productos en la calle, pero su sustento ha quedado paralizado en medio del confinamiento del país, uno de los más estrictos de Europa y que sólo ahora empieza a aliviarse.

“Muchas familias aquí viven al día y muchas dependen de bancos de comida”, dijo a Reuters Susana Martínez Heredia, de 28 años, una funcionaria que vive en el vecindario.