Un primer caso documentado en Francia de un gato contaminado por la COVID-19, probablemente por sus propietarios, ha llevado a los investigadores que lo han estudiado a pedir a los enfermos que limiten los contactos con esas mascotas para protegerlas. La Escuela Nacional de Veterinaria de Alfort (EnvA) aconseja en un comunicado que los dueños de gatos cuando se hayan contaminado con el coronavirus, además de limitar esos contactos, se pongan mascarilla cuando estén con ellos y se laven las manos antes de acariciarlos.
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