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Agricultores españoles hartos de vender a pérdidas mientras el mercado está lleno de estos productos importados de Egipto y Marruecos



ASAJA ya había denunciado el fraude de tubérculos comprados en el exterior que se volvían negros nada más pelarlos
El estado de alarma por el coronavirus parece haber agravado los males del campo, a juicio de esta organización agraria. «Mientras los precios de los productos agroalimentarios en supermercados siguen aumentando, los valores en campo han disminuido de forma destacable estos últimos quince días», lamentan con el ejemplo de estos dos alimentos básicos.
El marco normativo aprobado por el Gobierno no está consiguiendo «hacer justas las relaciones comerciales», según ASAJA, porque se sigue sin corregir la «diferencia desproporcionada y abusiva» que existe entre el precio percibido por el agricultor y el que paga el consumidor.


En consecuencia, reclaman al Ejecutivo de Pedro Sánchez que inspeccione y adopte las medidas necesarias para que se haga cumplir de forma efectiva el decreto urgente para fijar precios mínimos en los contratos de compra-venta para poder evitar así la venta a pérdidas. Esta medida fue aprobada tras las multitudinarias manifestaciones que los agricultores desarrollaron en la provincia de Alicante, la Comunidad Valenciana y el resto de España a principios de año y ahora puede convertirse en «papel mojado».​

«El consumidor tiene cada vez más dificultades para poder comprar o tiene que abonar más, mientras los agricultores se están viendo obligados ahora mismo a vender a pérdidas, por lo que a muchos no les está quedando más remedio que arrancar sus parcelas en comarcas como la Vega Baja», abundan desde ASAJA.

Pagar por recolectar
No en vano, los precios de los productos en campo de la cebolla y la patata, las grandes perjudicadas de esta situación, no superan los 0,06 €/kg en el primer caso y los 0,15-0,20 €/kg en el del tubérculo. Este coste se sitúa muy por debajo de lo que el productor tiene que abonar para poder recolectar las cosechas.

Respecto a la situación, el presidente de ASAJA Alicante Jóvenes Agricultores, Eladio Aniorte, explica que «se está empezando a notar ya que muchos autónomos no han podido percibir dinero en los últimos meses, que los negocios han estado cerrados... Hay muchas personas que están atravesando serias dificultades para poder adquirir alimentos porque cuando no hay, ni comida puede comprarse».

Aniorte vuelve a quejarse de quienes entiende que se benefician de esta dinámica. «Pese a esta situación, los supermercados y grandes superficies siguen intentando lucrarse y sacar tajada de la crisis aplicando subidas injustificadas en los productos que venden y traen de fuera al ser más baratos, porque, por ejemplo, apenas tienen que abonar salario a sus trabajadores o utilizan fitosanitarios baratos, pero prohibidos en la Unión Europea», relata.

Así las cosas, pese a los esfuerzos que también realizan los agricultores para obtener las mejores cosechas, alimentar a la población y cumplir con todas las exigencias de calidad, «vemos como la gran distribución vende patata de Egipto, cebolla de Marruecos… teniendo cerca suyo un producto mejor, que permite que la mano de obra de nuestro país esté activa.... Son las mismas injusticias de siempre, pero que ahora tienen menos sentido si cabe y hay que frenarlas cuanto antes», subraya Aniorte.

En esta misma situación de «precios ruinosos» se encuentra la ganadería. El precio del kilo de carne de cabrito se vende a 4 euros, cuando producirlo cuesta como mínimo 4,70 €/kg, según entiende Juan Luis Gimeno, miembro de la Junta Directiva de la Sectorial Ganadera de ASAJA Alicante.

Excepciones en positivo
No todos los productos se ven sumidos en una tendencia de precios a la baja. Durante el estado de alarma, las hortalizas de invierno finalizaron con precios equilibrados y productos como la coliflor y el brócoli presentaron valores acordes a los costes de producción. Estos productos están manteniéndose porque las lluvias de hace 90 días provocaron que algunas cosechas no pudieran sacarse adelante y disminuyeran las cantidades totales.

En breve, arrancarán las campañas de breva e higo, pepino y melón y muchos agricultores necesitan que alcancen valores equilibrados en origen. La normativa vigente así lo ampara.