La plantilla herculana dispuso entre el final del pasado curso y el inicio del actual de solo veintidós días de vacaciones, ya que hasta el 29 de junio estuvo en competición al disputar el partido de vuelta de la última eliminatoria de ascenso en Ponferrada (1-0).

El conjunto alicantino regresó al trabajo el 22 de julio del pasado año en el estadio Rico Pérez y decidió suspender los entrenamientos de esta temporada el 13 de marzo, un día antes de que el Gobierno decretara el estado de alarma, por lo que los jugadores llevan desde entonces sin trabajar de forma conjunta y a las órdenes de su cuerpo técnico.

El preparador físico del equipo, José Abel Martínez ‘Portu’, admitió esta semana que el entrenamiento en los domicilios afectará las condiciones técnicas y físicas en los jugadores, por lo que calculó que serán necesario realizar una pretemporada de tres semanas para que puedan volver a competir con relativa normalidad
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