La ciudad italiana de Bérgamo, la más afectada por el coronavirus, presenta por primera vez en mes y medio la sala de urgencias de su hospital Papa Giovanni XXIII vacía, una imagen que demuestra cómo el país está conteniendo progresivamente la pandemia. Los pasillos de urgencias están libres, la sala de espera prácticamente sin gente y los ingresos diarios se han reducido hasta lograr casi una situación de normalidad, pero llegar hasta aquí no ha sido fácil para una ciudad que cuadruplicó en marzo la media de fallecidos en el último decenio. "Hemos salido de la fase aguda, lo intentamos y lo logramos. Finalmente hemos conseguido que haya más altas que fallecidos", ha explicado el jefe de la unidad de cuidados intensivos del hospital, Luca Lorini, en declaraciones al diario italiano 'La Repubblica'.
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