Millones de habitantes de China tienen orden este miércoles de permanecer enclaustrados en casa, en ciudades con las calles cercadas, mientras las autoridades luchan contra el brote de coronavirus que mató a casi 500 personas.

La preocupación mundial aumenta, dado que más países han detectado casos que no fueron importados de China y 10 personas dieron positivo al virus en un crucero en cuarentena frente a las costas de Japón.

Con más de 24.000 casos solo en China, un número creciente de ciudades ha impuesto restricciones en los últimos días lejos de la provincia de Hubei (centro), el epicentro del brote, en un intento desesperado por frenar el virus.

Unos 56 millones de personas de la provincia de Hubei, cuya capital es Wuhan, han vivido prácticamente confinadas desde la semana pasada.

En Hangzhou, a unos 175 kilómetros al suroeste de Shanghái, unas vallas verdes bloquean las calles que conducen a la sede del gigante tecnológico chino Alibaba mientras un avión de combate sobrevolaba la zona en círculos. A los repartidores se les permitió entrar para las provisiones.

Las autoridades han fomentado políticas similares en dos ciudades en la provincia más al noreste de China, Heilongjiang, y un puñado de otras a lo largo de la costa este.

En la provincia de Henan, que limita con Hubei, un distrito de la ciudad de Zhumadian decidió que solo una persona podía abandonar un hogar cada cinco días. A los residentes se les ofrecen recompensas en efectivo por denunciar a personas de Hubei.
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